El auge de los mercados de futuros en los últimos años ha sido espectacular, provocado básicamente por su utilización para la cobertura de riesgos. Y precisamente, la posibilidad de separar el riesgo de las fluctuaciones en los precios de las operaciones físicas subyacentes de una empresa y gestionarlos separadamente, a través del uso de los mercados de futuros, es la mayor de las innovaciones financieras. Pero es que, a su vez, a medida que se van creando productos con esta finalidad se aprecia su aplicación, no solo en la cobertura de riesgos, sino también para cubrir otras necesidades de la empresa.
Los valores que se negocian en los mercados de futuros se derivan, bien de materias primas, o bien de valores de renta fija, de renta variable, o de índices compuestos por algunos de esos valores o materias primas, a los que se les denomina subyacente. Están basados en activos clásicos o convencionales, pero con algunas modificaciones en su operativa. Por ejemplo, en las operaciones al contado o “spot” el intercambio del activo, a cambio del precio pactado, tiene lugar en el mismo momento en el que se formaliza el contrato.
En las operaciones a plazo, pioneras dentro de las operaciones derivadas, la ejecución del contrato no se realiza en el momento de la formalización del mismo, sino en un momento posterior o fecha de vencimiento. En la fecha actual o de formalización las partes contratantes acuerdan todos los términos del contrato, incluido el precio a plazo o precio forward de la operación.
Los mercados de futuros presentan rasgos comunes a nivel mundial
1. Hay operaciones a plazo. Son operaciones en las que, entre el momento de la contratación y el de la liquidación, transcurre un período de tiempo suficientemente dilatado como para hacer posible y conveniente la existencia de un mercado secundario.
2. Hay operaciones a medida. Esta característica equivale a que las partes contratantes eligen libremente los mercados de futuros subyacentes seleccionados, la cantidad del mismo, su precio y la fecha de vencimiento.
3. Ser operaciones con riesgo de liquidación. Con las características antes citadas, las dos operaciones con los mercados de futuros presentan suficientes niveles de riesgo de liquidación como para tener que seleccionar cuidadosamente el otro participante en la operación.
4. Operaciones con fuerte apalancamiento. Esta característica se pone de manifiesto considerando que ambas operaciones ofrecen la posibilidad de beneficios teóricamente ilimitados.
Las principales posibilidades de utilización que presentan los mercados de futuros y opciones están ya presentes en las operaciones a plazo a medida.
